El Verdinegro no pudo plasmar su juego de visitante y cayó por la mínima diferencia ante Tristán Suárez. En un partido trabado, accidentado y de bajo ritmo, el Toro pagó cara una desatención en el inicio del complemento y no encontró los caminos para revertir la historia.
De mayor a menor en una primera mitad accidentada
El encuentro comenzó muy cortado, con demasiadas interrupciones que atentaron contra la dinámica del juego. Sin embargo, pasados los primeros 15 minutos, Chicago asumió el protagonismo y empezó a inclinar la cancha.
Las mejores opciones: Aunque el inicio mostró intenciones por izquierda con la categoría de Bruno Ambrogio, el peligro real se generó por el sector derecho. El tándem conformado por Mauro Vera y Agustín Ocampo lastimó a la defensa local y forzó intervenciones clave del arquero Bigo.
El punto de quiebre: Cuando el Verdinegro dominaba, llegó una jugada desafortunada: Vera debió abandonar el campo de juego por lesión. Esta baja obligada afectó directamente la producción creativa del equipo, permitiendo que el local (que estrenaba esquema) se acomodara mejor en la mitad de la cancha. A partir de allí, el partido cayó en un pozo de pelotazos donde Roque Castillo peleó más de lo que pudo ganar.
Un golpe inesperado y desesperación
El segundo tiempo mantenía la misma tónica chata, hasta que a los pocos minutos un zurdazo aislado de Becker se metió abajo contra el palo derecho de Jachfe, decretando el 1-0 para el “Lechero”.
A partir de ese instante, todo fue posesión y empuje de Chicago. Obligado por el resultado, el Toro adelantó sus líneas y buscó el empate por todas las vías, ante un rival que se replegó con oficio y apostó a defender la ventaja en su área.
A pesar de tener el control de la pelota, el equipo entró en la desesperación con el correr del reloj. Faltó frescura y claridad en los últimos metros para romper el bloque defensivo local.