En una tarde sumamente esquiva en San Luis, el Auriazul cayó por 1 a 0 ante Cipolletti en el cierre de su participación en esta primera fase. Con la obligación de sumar de a tres para mantener vivas las ilusiones, el equipo lo buscó con empuje en el segundo tiempo, pero se topó con la efectividad de la visita y la gran actuación del arquero rival.
Un primer tiempo cerrado y accidentado
El encuentro comenzó con un trámite parejo, donde a Juventud le costó encontrar los caminos ante un rival que presionó alto en los minutos iniciales. El juego se hizo sumamente disputado y con pocas llegadas claras en las áreas.
La polémica de la primera mitad llegó tras una acción donde Lautaro Figueroa vio la tarjeta amarilla tras una disputa con Nicolás Peralta, en una decisión del árbitro Lucas Cavallero que encendió las protestas del banco visitante, aunque la paridad no se rompió antes del descanso.
Empuje en el complemento y un golpe letal
Obligado por las circunstancias y la localía, Juventud salió con otra determinación al segundo tiempo, transformando el desarrollo en un vibrante ida y vuelta:
La más clara: Francisco Aman tuvo el grito de gol en sus pies con un potente remate al primer palo, pero el arquero Facundo Crespo reaccionó de manera determinante para ahogar el festejo puntano.
El balde de agua fría: Cuando el partido estaba para cualquiera, a falta de diez minutos para el pitazo final, la visita hilvanó una jugada aérea que derivó en la medialuna. Gonzalo Lucero capturó la pelota de primera y metió un zurdazo preciso para poner el 1-0.
Orgullo hasta el final
Lejos de bajar los brazos, el equipo fue con todo en busca del empate en los instantes finales. El juego aéreo se convirtió en la principal arma de Juventud, pero una vez más Crespo se vistió de figura al contener de manera notable dos cabezazos con destino de red.
El resultado deja un sabor muy amargo en el Mario Sebastián Diez. No se pudo cumplir el objetivo de sumar en casa y ahora tocará evaluar el panorama de cara a las próximas instancias del certamen.