No fue la tarde esperada para el Aurinegro en su visita a Buenos Aires. En un partido que se complicó desde el arranque, Mitre cayó ante Estudiantes en un encuentro que se definió por una ráfaga letal en la primera mitad.
Las malas noticias comenzaron temprano para el equipo conducido por Alfredo Grelak. Apenas a los 3 minutos de juego, una lesión obligó a mover el banco de suplentes: Segundo Rodríguez tuvo que ingresar de urgencia, un imprevisto que trastocó los planes iniciales y fue el primer indicio de una tarde que venía barajada de forma esquiva.
Una ráfaga que liquidó la historia
El local, que venía buscando un triunfo holgado en su casa, encontró la efectividad que no había tenido en todo el torneo en un lapso de apenas diez minutos:
La contundencia del local: Facundo Ardiles, proyectándose constantemente, sorprendió a la defensa aurinegra y anotó por duplicado.
El golpe de gracia: Sin tiempo para asimilar el segundo impacto, Mateo Acosta estiró la ventaja para marcar el 3-0 definitivo, dejando el partido prácticamente liquidado antes de ir al descanso.
Sin reacción en el complemento
En la segunda mitad, Mitre intentó reacomodar las líneas y plantear batalla, pero el panorama ya era cuesta arriba. El local manejó los tiempos con la tranquilidad del resultado a favor, buscando dosificar el ritmo de sus jugadores, mientras que al conjunto del norte del país se le hizo imposible encontrar los caminos para el descuento.
Este resultado deja un sabor amargo, especialmente al recordar el antecedente de la primera vuelta, donde Mitre se había quedado con un tremendo e insólito triunfo por 1-0 en un partido accidentado que debió reanudarse tres veces y completarse a la mañana siguiente. Esta vez, la historia fue completamente diferente.
Toca dar vuelta la página rápidamente, corregir los desaciertos de esta jornada y enfocarse en el próximo compromiso para volver a pisar fuerte en el campeonato.