San Miguel cerró una tarde cargada de frustración en su estadio al no poder pasar del empate frente a Acassuso. El Trueno Verde volvió a mostrar serias dificultades en los últimos metros para concretar sus intenciones, sumando un resultado que deja sensaciones de incertidumbre y fastidio en la tribuna.
El equipo dirigido por Matías Módolo tuvo su mejor pasaje en el arranque del segundo tiempo, buscando profundidad por las bandas y lastimar por la vía aérea. Ante esa falta de peso ofensivo, el DT movió el banco con los ingresos de Gustavo Fernández y Bruno Nasta, pero la defensa visitante respondió con solidez y rechazó cada centro que cayó en el área.
Salvo ese tramo favorable, el trámite general del encuentro estuvo marcado por la pierna fuerte y la disputa trabada en la mitad de la cancha. San Miguel sintió el peso y la presión por la necesidad de ganar de local. De hecho, cuando el partido se quebró, las aproximaciones más claras de Acassuso requirieron de intervenciones clave del arquero Daniel Sappa para sostener el cero.
Aunque este punto le permite al Trueno mantener un margen de tranquilidad en la tabla, el rendimiento del equipo enciende las alarmas de cara a lo que resta de la temporada.